Meditación de Mons. Lúcio Andrice Muandula, obispo de Xai-Xai, durante el rezo de la Hota Tercia

muandula

S.E. Mons. Lúcio Andrice Muandula
Obispo de Xai-Xai (Mozambique)

Jueves  9 de octubre de 2014

«En todo, Señor, enalteciste y glorificaste a tu pueblo, y nunca y en ningún lugar dejaste de mirar por él y socorrerlo» (Sab 19,22)

El libro de la Sabiduría, del cual ha sido tomado del pasaje que acabamos de escuchar, probablemente fue escrito en Alejandría y sus destinatarios eran en su mayoría miembros de la diáspora judía que, en contacto con el ambiente helenístico, corrían el riesgo de creer en la idolatría, abandonando por completo la fe en el Dios de la Alianza con los Padres. 

En ella, a través de la presentación de dos figuras características de los escritos de sabiduría: la derecha (o sabios), qué imagen del creyente israelita, fiel a las tradiciones de los padres, y la imagen malvados (o tonto) de los paganos y de los que se dedican idolatría (cc 13-15.), el autor sagrado repite muchos de los Judios ya en el siglo II a.C. se había instalado en Alejandría, una reflexión sobre la acción de Dios y el hombre, todos inspirados en la tradición bíblica y su objetivo es fortalecer su fe y su esperanza.

De hecho, el contacto con el mundo helenístico, con la que el autor entra en diálogo e incluso a veces polémica, ayudó a presentar la sabiduría bíblica como un don divino, que lleva a la salvación que sabe acomodar (como hizo Israel) pero demuestra los pecados de aquellos que lo rechazan (al igual que los egipcios y los paganos en general).

En este sentido, el pasaje que acabamos de escuchar encarna una verdadera profesión de fe del autor sagrado, anclado en el Éxodo bíblico, y es una invitación para nosotros, para dejarnos guiar por la sabiduría bíblica en un mundo cada vez más globalizado, con el que estamos llamados a mediante el establecimiento de un diálogo de la fe y en la que existe el riesgo, sin embargo, de perder su confianza en Dios, a adoptar un estilo de vida totalmente gratuita.

Que el buen Dios nos ilumine con su Espíritu de sabiduría en el trabajo de este día y hacernos entender que Él nunca se olvida de su pueblo y está siempre cerca con el don de la salvación en Jesucristo Su Hijo. Amén.

(Traducción de Iglesiaactualidad a partir del original en italiano)

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